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El género azul

Por Cris Olivares

Fecha: 25 de julio


El cine dramático es uno de los principales géneros en el sector cinematográfico, así como de los más antiguos. Sus raíces provienen del teatro dramático griego, que empezó en el siglo V A.C. en los festivales dedicados al dios de la agricultura y el vino. El teatro se impuso como entretenimiento masivo y culto durante los siguientes siglos. Surgieron grandes dramaturgos como William Shakespeare, Miguel de Cervantes, Lope de Vega y Molière.


En el siglo XIX, destacaron el teatro y novela Naturalista y Realista. Las obras dramáticas de escritores como Jacinto Benavente, Oscar Wilde, Antón Chéjov y Johann Wolfgang von Goethe, fueron adaptadas posteriormente al cine.


En la década de los 20, el cine mudo se volvió muy popular. Diez años después, se impuso el sonido, y ya en la década de los 50, los dramas empezaron a centrarse en los personajes y sus relaciones. Durante los 60, surgieron enfoques sociales tal y como se aprecia en Matar a un ruiseñor (1962) de Robert Mulligan. En los 70, este punto de

vista social y crítico con el sistema se volvió más popular debido a los sucesos históricos del momento como la Guerra de Vietnam, el caso Watergate o el mayo del 68. La visión se ve reflejada en películas como Todos los hombres del presidente (1976) de Alan J. Pakula o Taxi Driver (1976) de Martin Scorsese.





Los años 80 presentan un mayor enfoque emocional, tratando el racismo como en Haz lo que debas (1989) de Spike Lee. La década de los 90 se caracteriza por presentar una mayor variedad de temas que se presentan en películas como Cadena Perpetua (1995) de Frank Darabont, Todo sobre mi madre (1999) de Pedro Almodovar y La Lista de Schindler (1993).


La llegada del nuevo milenio implica una explosión de temas e innovación; llegan los dramas intimistas de Wong Kar Wai y el cine experimental y controvertido de Lars Von Trier. La siguiente década se distingue por mostrar mundos que enfrentan las consecuencias de los avances tecnológicos.





El drama en el cine ha estado desde el principio en la Historia del cine, en parte al ser un pilar por el que se sostienen las películas que no son cómicas, fundiéndose como se verá en los subgéneros con los otros géneros, y generando híbridos como la comedia dramática o drama bélico.


Las películas dramáticas suelen centrarse en los conflictos humanos que padecen una serie de personajes. Se tratan muchas veces de relaciones amorosas y familiares, que suelen romperse o están cerca de hacerlo. Se presentan giros de acción inesperados que sorprenden a los personajes y al espectador, generando tensión.


La música y el color juegan un papel central en la construcción del tono y el ambiente de la historia. Se recurre mucho a colores fríos, como el azul o el violeta, que, aunque se le afilie a la serenidad, puede servir para connotar momentos tristes o situaciones misteriosas. También el blanco y negro para añadir misterio y suspenso a la historia. Por otro lado, la música acentúa y acrecienta los momentos más dramáticos, y acompaña a los personajes a lo largo del viaje narrativo que viven dentro de la película.


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